Lo que comparto contigo

El aire que comparto contigo
no es aire. Cuando respiro,
mi pecho, como vela viento en popa,
se hincha de amor.
La habitación que comparto contigo
no es una habitación. Es un circo
que alberga las más atrevidas piruetas.
La cama que comparto contigo
no es una cama. Es una pista de hielo
donde los dos patinamos al mismo compás.
Las sábanas que comparto contigo
no son sábanas. Son telones que
se corren y se descorren al azar.
El tiempo que comparto contigo
no es arena que cae. È gioia accumulata. 
Las palabras que comparto contigo
no son palabras. Son invitaciones, son llamados, son gemidos.
Las dudas que comparto contigo
no son dudas, son muros.
Yo tengo la dinamita y tú tienes la mecha.
¿Las derribamos?

Un nuevo mundo

Yo creo en un nuevo mundo;
un mundo distinto.
Creo en un mundo más humano,
sin guerras ni hambrunas,
sin estados ni fronteras.
Creo en un mundo en continuo progreso,
sin explotados ni explotadores;
un mundo menos mecánico pero
con más máquinas.
Creo en un mundo mejor,
un mundo rico y abundante,
donde el trabajo no sea impuesto por la necesidad económica,
sino la vital. Donde todos
se dediquen a cuanto les gusta; donde
toda actividad humana trabaje no por beneficio individual,
sino por el de la sociedad toda.
Creo en un mundo sin dinero y su perfidia,
sin presupuestos, sin despertador;
un mundo consciente, donde
todos seremos de verdad iguales y libres;
un mundo en comunidad, sin individualismo, sin egoísmo ni envida,
pero con mucho arte.
Yo creo en un mundo en armonía consigo mismo,
entre humanidad y naturaleza.
Este mundo no sólo es posible sino necesario.
Y por él lucho.