Tierras segovianas

Toda gran celebración merece un gran viaje. Aunque no ha sido como esperábamos, éste ha sido un viaje maravilloso. Hemos visitado de carretera en carretera Segovia y Turégano. Pero primero dibujé un mapa de los pueblos de interés segovianos, sus carreteras y distancias, y allí que nos fuimos a celebrar la fiesta de la hispanidad.

Montañas negras

bajo blancas nubes;

amarillos campos...

reposo,
murmullo de fuente y besos,
hojas caídas;
el campo
frente al parque.
Cualquier arco,
cualquier escudo,
cualquier tapia de piedra y hiedra
rezuma historia.
Una ciudad intrincada,
donde cualquier recoveco,
apartado,
escondrijo,
huele a leyenda,
aventura,
amor.
Callejeamos por aljamas,
nos adentramos en
oscuras iglesias románicas
y luminosas catedrales góticas;
ascendimos hasta inexpugnables
fortalezas,
dominando los kilómetros...
Y cuando menos lo
esperábamos,
cuando menos lo
deseábamos,
nos sorprendió el ocaso.

Segovia,
(Pedraza, Riaza, Sepúlveda, Cuéllar, Coca, Riofrío, Fuentidueña, Ayllón...)
ten por seguro que
volveremos.

Qué bien lo he pasado planeando este viaje, esperándolo, viviéndolo. Sobre todo viviéndolo, porque lo hice contigo.
Juntos
podemos llegar al fin
del mundo.


 



 




 


 



 












 






















¿Respetar la legalidad?

Decía el otro día la vicepresidenta en funciones que "hay que respetar la legalidad siempre." Una idea que seguramente esté muy extendida y que a mí me hizo saltar del asiento. ¿Hay que obedecer las leyes? La primera ley escrita que se conserva de una sociedad avanzada (más o menos) es la ley de Talión, que muchos aún respetan con cruentos resultados. Pero no hace falta remontarse al siglo XVIII antes de Cristo. El pasado 1 de octubre se cumplían 97 años de la famosa huelga de la Canadiense, desmedida y brutal para los medios de comunicación de la época, violenta en verdad. Esos obreros, antepasados nuestros, no se creyeron que debían agachar la cabeza y respetar la legalidad que permitía oprimirlos duramente; se alzaron contra la violencia de sus patrones, contra el ejército y contra el terrorismo de Estado para conseguir algo normal en nuestros días: la jornada laboral de ocho horas. Gracias al valor de gente como ellos a día de hoy vivimos mejor. ¿Hay que respetar la legalidad siempre? 

La calvicie llega

La calvicie llega
a las más frondosas copas,
y los restos de los árboles deshojados
amarillean, se secan,
se parten
bajo los pies de los caminantes.

El frágil manto otoñal cubre
del frío al césped.
Empiezan las toses,
la rutina,
las alarmas,
las noticias,

la melancolía,
las citas,
la poesía (¿cuándo se fue?)
Sí, así es:
llegó el otoño.












































Lectura

Me parece maravilloso que una persona pueda emplear su tiempo libre en leer las reflexiones de un desconocido; esto quiere decir que los pensamientos más personales e internos de alguien pueden ser tan universales como para hacer pensar a otro sobre ellos. Incluso a través de los siglos... Es una bonita manera de conectar dos personas, interactuar, por lo que una obra escrita cambia mucho con el tiempo y con sus lectores: desde interpretaciones diversas hasta el cajón del olvido pasando por la gloria del Parnaso.
Realmente, en las mentes inquietas no caben las ideas de Parménides; en las mentes curiosas caben las ideas Parménides, Heráclito y cualquier otro, pero eso no garantiza su supervivencia. Las mentes abiertas son incapaces de mantener unas ideas fijas; como la filosofía de Heráclito, los pensamientos se basan en el continuo movimiento, el conocimiento perpetuo, el cambio. En las mentes clarividentes entra cualquier idea, pero prácticamente ninguna de ellas es eterna, y lo mismo que yo pensaba hace unos días puede ser opuesto a lo que opino hoy. Si queremos, podemos adentrarnos en el río del conocimiento, cuyas aguas cambian a cada momento.
Pero para ello es necesaria la lectura. Por todo ello os pido: leed. Todo lo que leáis es poco.

A tu lado

Pasear en el ocaso;
bañarnos en las mansas aguas
del Duero;
recorrer villas y caminos,
con más ganas a
cada kilómetro;
quedarnos dormidos
tras los ardores del amor;
escuchar de la mano
Tristán e Isolda
y abrir entre lágrimas los ojos,
cuando acaba
para darnos un beso;
llegar tarde a todas las citas
por el ansia
de querernos,
del último abrazo,
del "hasta pronto";
Todo, mi amor,
todo es más intenso
a tu lado.