Peñafiel

Parece increíble
lo que en un día se puede hacer.
En un día tranquilo,
de tu mano conocí Peñafiel;
en un pedregoso risco subidos,
el pueblo entero contemplé.
(Cuantas oscuras sombras
proyectaban los rocosos huecos,
nada pueden, envidiosas,
contra el negro de tu pelo.)
Visitamos el castillo
cuan bello es
y de picnic comimos,
el río a nuestros pies.
(La cristalina lengua en vano
su luz irradiaba,
pues nada competir puede, claro,
con el brillo de tu mirada.)
El pueblo entero recorrimos
juntos hasta el atardecer.
¡Bello es el pueblo!
Mas nada semejarse puede
a contigo conocerlo.













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